El hecho de que no quieras hacer el Camino porque tendrías que hacer solo, es solamente una excusa…

 

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fuente: Marianistas

 

Cuando te planteas hacer el camino siempre surge una pregunta ¿Lo hago solo o acompañado? Normalmente la idea de hacerlo solo se deshecha rápidamente porque comienzan los miedos. La idea de que te pase algo o que te pierdas puede llegar atemorizarnos, pero la realidad es que el hecho de hacer el camino solo es una opción perfecta, incluso quizás de las mejores.

Igual en un principio nos asusta, pero la mayoría de las personas que han realizado el Camino aconsejan realizar este trayecto en solitario. En la ruta que has decidido emprender hay cientos de peregrinos como tú, que comenzaron el mismo día y que probablemente duerma en los mismo albergues que tú.

El Camino es un paraje mágico que consigue unir a las personas de una manera inexplicable, incluso puedes llegar a formar una segunda familia. Uno de los pilares básicos del camino se basa en compartir, compartes amistad, esfuerzo, penas y alegrías con esa gente que al principio saludabas tímidamente y que ahora parece que conoces de toda la vida. Lo importante del Camino es la mentalidad que lleves, si quieres vivir el Camino al 100% necesitas tener una actitud receptiva y abierta a todo lo que el camino es capaz de aportarnos.

En verdad lo de que viajas solo es algo bastante relativo, que comienzas el Camino solo es una realidad, pero nunca llegarás a sentirte así. El hecho de viajar solo hace que te conviertas en una persona mucho más receptiva y más abierta a la gente que conocerás o que se te cruzará a lo largo del camino. Sin saber cómo, ni por qué, estarás conviviendo día a día con gente que como tú también ha decido embaucarse en este camino hacia la Catedral de Santiago.

¡Qué el viajar solo no sea una barrera para ti, anímate!